jueves, 9 de septiembre de 2010

Posición en torno a la Huelga General.

POSICIÓN EN TORNO A LA HUELGA GENERAL.

El 29 de Septiembre hay convocada una Huelga General. Los parásitos de la foto se decidieron, hace tres meses, a convocarla, tras las múltiples medidas antisociales del Gobierno y los abusos constantes contra nuestra clase social.

Este hecho ya debe servirnos para una reflexión. El movimiento sindical en el Estado español se encuentra en una situación lamentable cuando estos dos sindicatos amarillos copan el 94% de la representación en las empresas. No sirve escudarse en que algunos sindicatos de clase, como la CNT, no se presentan a las elecciones sindicales para huir de esta demoledora cifra, puesto que la militancia de estos sindicatos es igualmente exigua. La reflexión se quedará aquí dado que el objeto del artículo no es remover las causas objetivas de este declive absoluto del sindicalismo en el Estado español en los últimos veinte años. Con la cifra nos quedaremos, pues, como dato objetivo.

Es necesario elaborar una visión táctica y estratégica en torno a la Huelga del 29 de Septiembre. Es aún más necesario dejar claro que el planteamiento táctico frente a la Huelga General no puede ser en ningún caso el de frenar la Reforma Laboral. Movimientos obreros y sindicales mucho más avanzados que el nuestro, como el griego, han sido incapaces de parar semejantes medidas antiobreras y antisociales de sus Gobiernos. Estamos ante una Reforma que se limita a cumplir fielmente las directrices del Fondo Monetario Internacional y de los organismos europeos imperialistas. Convocar a nuestra clase a frenar dichas medidas es, además de una utopía por el momento, conducirles a un matadero ideológico. De las cifras anteriormente planteadas de representación y abrumadora mayoría sindical amarilla se extrae que, sin una labor de denuncia de dichos sindicatos, que convocan esta huelga con el único objetivo de recuperar el crédito perdido por su actitud de marionetas del Gobierno del PSOE, no puede avanzarse hacia un sindicalismo de clase , más combativo y más avanzado que el que poseemos.



Para nosotros, la Huelga General es una oportunidad de oro de extender la combatividad, estar junto a nuestra clase, y demostrar el malestar y la protesta abierta contra el expolio y la humillación de los trabajadores de la que hace gala nuestro Gobierno. Pretendiendo actuar en tal sentido, las componendas, acuerdos ó actividades junto a grupos y organizaciones políticas a las que hemos visto con profundo pesar marchar de la mano de quienes nos han dejado en esta situación, esto es, del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores y las Comisiones Obreras, no parece una postura sensata. Restringir nuestro discurso en virtud de hipotéticos acuerdos de mínimos con dichas organizaciones, limitando nuestra labor acercándonos a su orilla en lugar de forzar lo contrario, que sus bases se aproximen a la nuestra, tampoco es una dirección correcta en mi opinión. No hay, creo yo, que desdeñar en absoluto la posibilidad de combatir y organizarnos para ello de cara al 29 de Septiembre, pero tenemos la necesidad de articular nuestro propio discurso en torno a esta cuestión. La Reforma del Gobierno no es para nosotros, ni de lejos, la única cuestión sobre el tapete en la situación económica, política y social del Estado español. En una economía terciarizada y precarizada, con una creciente población envejecida , consideramos que cargar el peso de la propaganda y las protestas sobre el proletariado industrial, que no representa más del 16% de la población, es poco realista. Las circunstancias del capitalismo español afectan a un mucho mayor porcentaje de la población, hacia quien es preciso dirigirnos con nuevas tácticas políticas, alejadas del fracaso anunciado al que nos convocan los sindicatos mayoritarios. Estamos enmarcados en todo un conjunto de procesos económicos en toda Europa desde la caída del Muro de Berlín , la firma del Tratado de Maastricht,y la configuración del espacio económico y político de la Unión Europea apuntando a configurar un polo imperialista propio y con una economía adaptada a las "necesidades" de la "competitividad capitalista", y el surgimiento de la globalización, que apuntan al desmantelamiento del mal llamado Estado del Bienestar, un hijo bastardo del Plan Marshall y la doctrina de Macarthy. Los recortes anunciados por el Gobierno hace ya varios meses en las pensiones, en el sueldo de los funcionarios, la actual reforma laboral, las medidas sobre la edad de jubilación y sobre los parados que vendrán, las privatizaciones de empresas públicas, la reforma mercantilista de la educación conocida como Plan Bolonia, los proyectos desarrollistas y antipopulares, y el creciente aumento de la proletarización, la xenofobia y la represión son buenos indicadores de todo ello. Sin una visión global, y una estrategia y táctica globales derivadas de ella, no es posible acercarnos a la clase trabajadora con un discurso diferente al de CCOO/UGT. Sencillamente, centrar el debate en la Reforma Laboral es acudir a la Huelga a rebufo de éstos, y no en su contra, colocándolos donde deben estar. Repetir sus argumentos y sus enfoques de miras cortas es un error fatal. Así pues, hay que dejar claro que sin una vía propia y autónoma, derivada de una propuesta genuina y original desde las bases de las organizaciones de clase y populares , la Huelga resultará una crónica de un fracaso anunciado, por el descrédito de los amarillos, por la desmovilización general que vive nuestra clase y la juventud, y por la colocación de los objetivos donde no deberían estar.

Aún así, no debe caber duda alguna : La Huelga es un momento de extender combatividad, dejando bien claro cuáles son los lados de la barricada, posicionándonos y alzando nuestra voz ante tanta gente y haciendo oir nuestro discurso, y si nos es posible y en la medida en la que cada uno sea capaz, hacer que a algún encorbatado se le atragante la comida ese día.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. De hecho, la huelga fue convocada hace ya dos meses, cuando el Gobierno y el Parlamento aprobaban el ajuste sobre el presupuesto. Y en ese momento ni UGT ni CCOO convocaron a una huelga ni presentaron un plan de lucha para el momento. En mi opinión, siguiendo los hechos desde la Argentina, no he dejado de sorprenderme por lo absurdo del planteamiento del sindicalismo español frente a la precarización laboral y la supresión de beneficios sociales mínimos que promueve el Estado Español, hechos que ya son una realidad. Entonces, la huelga de UGT y CCOO, ¿para qué joraca serviría?, es decir, plantearla en torno a SUS términos. Porque parar la reforma laboral, no la podrán parar los burócratas sindicales, o mejor dicho, no se lo proponen de plano.

    Creo que su posición, camarada, es bien sensata: alentar el divisionismo o el rechazo total sería un error; pero sería otro error muy venenoso adquirir y tomar el discurso y las directivas de la burocracia sindical socialdemócrata como propios.

    Espero, desde ya, que se pueda construir el camino para reorganizar a los trabajadores españoles. Porque a los españoles los que les vienen vendiendo desde la Moncloa hasta hoy es un país de cartón.

    Saludos socialistas.

    PD: Borré el anterior comentario porque tenía varios errores ortográficos, resultado de escribir muy rápido, jeje

    ResponderEliminar