martes, 30 de marzo de 2010

Una posición racional a favor del comunismo.

Tras un par de semanas en las que por problemas ajenos a mi voluntad no he podido actualizar , vuelvo con el blog. Dado que tampoco he podido terminar la traducción de la entrevista con el Secretario Ganapathy, os dejo con un texto de propia cosecha.

UNA POSICIÓN RACIONAL A FAVOR DEL COMUNISMO.

En el principio fué el mono. Nuestros ancestros, seres poco más avanzados que los primates, y no muy diferentes a ellos en su estructura biológica ,  vivían en cuevas. Estaban abocados a vivir en plena naturaleza como una especie animal más, y por lo tanto a enfrentarse a la crudeza de las leyes naturales. Sobrevivían de la caza y de la recolección. Eran depredadores y buscadores de frutos laboriosos. Sin embargo, sobrevivieron principalmente gracias a una cosa : El carácter social de su propia especie. Nadie hubiera concebido la supervivencia de una especie tan físicamente inferior a otras con las que coexistió , y tan poco adaptada biológicamente al medio, si no hubiera sido por su capacidad intelectual, es decir, su ingenio y su racionalidad, pero tampoco sin lo colectivo, sin el esfuerzo del clan /tribu para el bien común de todos. El clan/tribu era una estructura social donde los lazos que unían a sus miembros eran inquebrantables ; en muchos casos, formaban parte de la misma familia, y además, estaban indisolublemente unidos por la adversidad, por las necesidades comunes.

Han pasado veinticinco mil años. Nuestra especie, la humana, vive inmersa en un progreso tecnológico sin límites. Tenemos sistemas de telecomunicaciones, nuestra esperanza de vida se ha multiplicado por cuatro desde aquella epoca, tenemos complejas y diversificadas lenguas, hemos conseguido, a través del ingenio y la racionalidad, ser la única especie capaz de desplazarse por tierra mar y aire. Podemos cruzar nuestro planeta de lado a lado en unas doce horas sin ninguna molestia. El mérito de todo este progreso de nuestra especie corresponde sin duda a la capacidad de transformar su medio en lugar de adaptarse a él mediante lentos procesos evolutivos de millones de años. Somos seres racional-transformadores, por lo tanto. El mayor salto en esta dirección evolutiva y de progreso lo dimos cuando sustituimos las antiguas leyendas y mitos religiosos por la racionalidad y la ciencia, en todos los órdenes : El político, el social, el empírico. Y eso ocurrió solamente hace dos siglos y medio, lo cual nos demuestra que también incubamos procesos ciertamente lentos de evolución dentro de nosotros mismos. En eso consiste la dialéctica, al fin y al cabo.

Sin embargo, todos conocemos cuál es el estado de nuestra especie hoy. Dos terceras partes de ella padecen una miseria y viven en una permanente lucha contra la desnutrición no tan diferente de la de nuestras tribus hace veinticinco mil años. La riqueza está concentrada en un 15% de la población mundial solamente, mientras un 40% vive en la extrema pobreza y el 45% restante no sabemos si vamos o venimos en esa macabra escala. Los conflictos bélicos se ceban y han cebado con la especie casi siempre en contra de los intereses de sus sectores más débiles (las colonias, el proletariado de los estados imperialistas, las poblaciones indígenas , las mujeres oprimidas por el patriarcado).

En definitiva, hemos utilizado esa poderosa arma nuestra que es la racionalidad poniendola a todo su potencial al fin, pero la hemos utilizado mal. Ahora mismo, en el umbral de una nueva era de nuestra expansión y desarrollo hemos olvidado precisamente aquello que al hombre paleolítico le ayudó a sobrevivir junto al ingenio y la inteligencia  : La percepción de la colectividad, esto es , la certeza de que biológicamente incluso,somos seres sociales, y el egoísmo, el beneficio individual, la competencia encarnizada por la supervivencia, lejos de estar en nuestra naturaleza como algunos pretenden hacernos creer, son elementos totalmente ajenos y opuestos a ella. Sin la noción de la colectividad, del tú y yo somos nosotros, nuestra especie no hubiera sobrevivido. Ahora utilizamos esa racionalidad sólo en beneficio de unos pocos y no de toda la especie. Queda dar el paso definitivo : Avanzar hacia la sociedad sin egoísmo ni individualismo, hacia una sociedad donde la colectividad, el TODOS, sea lo importante, y no unos pocos. Si dejamos el mundo en manos de la minoría beneficiada por el actual estado de las cosas, probablemente lo aniquilará. El agotamiento progresivo de las materias primas en las que se ha asentado "su" revolución industrial, y por tanto, el elemento fundamental de su desarrollo, el enfrentamiento entre unos y otros de los suyos por motivos geoestratégicos y sus cíclicas crisis económicas que pagamos nosotros, no son buenos augurios precisamente para el futuro de todos nosotros.

Algunos consideran que el estado actual de las cosas, que la situación del mundo con todas sus desigualdades, horrores e injusticias, dice muy poco a favor del ser humano. Consideran que estamos todos corrompidos y destinados a ser despreciables rapiñadores y crueles invasores . Yo no lo creo así. El ser humano es lo que su sociedad le enseña a ser. Tenemos dentro de cada uno de nosotros una capacidad impresionante tanto para lo mejor , como para lo peor. El secreto está en construir una nueva sociedad donde se dirija a la gente hacia esforzarse para el bien de todos, y no de unos pocos, de una clase dominante. ¿Y cómo podría haber una sociedad donde lo existiera una clase dominante? Sencillamente, en aquella en la que no existan clases sociales.


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